| EL BAUL: EL CAPITAN ROBLES |
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| Jueves, 02 de Abril de 2009 17:42 |
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Aunque no se tiene constancia escrita de su creador literario, puede suponerse que “El Capitán Robles” también fue escrito por Mora, por la similitud de argumentos y estilo, y en el tratamiento de los personajes, que eran los mismos. La autoría de la parte gráfica, en cambio, sí es segura: correspondió asimismo a Antonio Bernal, en una de sus escasas incursiones en el cómic de tinta china. Se editaron de él 13 episodios, autoconclusivos pero con continuidad argumental entre ellos, y enmarcados en el sello “Pulgarcito, Suplemento de Aventuras” (cada número estaba relacionado con un ejemplar concreto de la revista Pulgarcito). Era éste un formato particular que no tuvo un excesivo éxito (eran más populares los cuadernillos apaisados y las revistas), y que consistía en una tira de viñetas vertical, de 27 por 9 cm, conformando un cuaderno de 20 páginas y un precio de 1,50 pesetas. Su portada y contraportada eran en color, mientras que los interiores eran en blanco y negro. Catorce páginas estaban dedicadas a la historia del personaje principal, y otras dos a una sección titulada “Aprender También es Divertido”, dibujada por autores como Badía y Antonio García. La contraportada estaba formada por dos cromos de “Quintín el Intrépido”, una historia dibujada por Angel Pardo y temática medieval. Para conseguirlos todos (un total de 110), el coleccionista debía estar muy pendiente del kiosco, pues su aparición se repartía a lo largo de los diversos Suplementos que se sucedían entre sí (Nave del Tiempo, Luis y Raúl, Carlos, etc.). El argumento del “Capitán Robles” explotaba algunos de los tópicos más conocidos de la ciencia-ficción, como las amenazas a la Tierra, las naves espaciales de diseño estilizado, los robots gigantes, los monstruos, los científicos locos, etc. El capitán Robles es un piloto militar cuya experiencia y arrojo le permitirán enfrentarse a todos esos peligros, con la ayuda del profesor Bronstein, genio científico responsable de la nave espacial que salvará el planeta en varias ocasiones, y la secretaria de éste, Karin, el interés romántico del héroe (a pesar de las disputas y del genio de esta última). La historia es entretenida, apoyada por el dibujo dinámico de Bernal y su buen dominio de la acción, y aunque está llena de inexactitudes científicas, cumple su objetivo de distraer al lector infantil, que bien poco sabría de cuestiones relacionadas con la exploración espacial. Manel Montes ![]() ![]() ![]() ![]() |




En 1956, Bruguera sacaba a la calle un serial de ciencia ficción llamado “Vendaval”, guionizado por Víctor Mora (poco antes de iniciar su exitoso Capitán Trueno) y dibujado por Antonio Bernal (muy popular en el futuro por su destreza como portadista). Se trataba de un tebeo apaisado dedicado a un héroe del espacio, en la línea del clásico Flash Gordon norteamericano. Pero “Vendaval, el Capitán Invencible”, que también apareció en las páginas centrales de la revista Pulgarcito, no era sino la continuación de un serial anterior menos conocido: “El Capitán Robles”.












































